martes, 6 de diciembre de 2011

La bruja del pelo arcoiris: Origen

Llegó el turno de la joven maga, nadie esperaba que la más débil de clase llegase a completar siquiera la pelea, pero el examinador se acercó y le susurró algo al oído. La joven preguntó incrédula si lo decía en serio a lo que le respondió que sí. El profesor que lucharía con ella miró con desconfianza.

Era un poco ilógico que le pusieran al maestro más fuerte de todos contra la alumna con menos aptitudes de combate. Sin embargo era también una motivación para la flaca y pequeña hechicera, pues el hombre que tenia en frente era el hombre que le había hecho la vida imposible desde el primer día que llegó allí.

Finalmente los duelistas se colocaron en posición, pero la muchacha con pintas de ratón de biblioteca sin gafas y con el pelo recogido en una coleta no parecía la misma persona. También su expresión había cambiado y eso le dio la emoción que reclamaba un duelo.

El examinador dio la orden  de que empezaran, el maestro debía dejar que el alumno atacara primero, así exhibiría su máximo poder, luego analizando la resolución de cada uno en el duelo le darían el visto bueno o no. Nadie esperaba que un alumno ganara a un maestro.

La joven juntó sus manos estirando sus brazos hacia delante y empezó a murmurar algo; La gente partió en risas, y era normal, solo recitaban hechizos cuando se aprendía, porque así resultaba mas fácil. Como resultado de los mas de quince segundos de murmullos una bolita de fuego salió rápida de sus manos, al profesor casi le pilló desprevenido pero levantó a tiempo un escudo. La bolita dio una gigantesca explosión, y antes de que el maestro se reincorporara, la chica atravesó veloz la cortina de humo, apuntando con los dedos juntos al cuello.
“Viento” identificó el profesor y apenas lo  esquivó, salto la muchacha hacia atrás y movió la mano como si la llevara mojada. Unas gotas cayeron al suelo y nada mas tocar el suelo pinchos de hielo amenazaron al profesor, levantó un muro de tierra que pararon mas o menos el ataque, pero a su espalda ya se estaban levantado pinchos de tierra, golpearon al maestro y gritó.

Una mole de piedra creció donde estaba el profesor, ya no se estaba conteniendo había dejado que una niñita lo provocara hasta aquel punto. La forma final de las rocas fue un gólem, uno gigante, que nada mas formarse aplastó con la mano a la impresionada muchacha. El profesor se dio cuenta de lo que había hecho y levantó la mano despacio como si esperará que la joven hubiese huido de aquel ataque, pero en aquel surco había un montón de carne aplastada y un charco de sangre alrededor. La imagen recordaba a cuando aplastas a una mosca.

La gente que hasta ahora habían estado absortos en el combate, habían pasado de la emoción al horror y al asco, ante el cadáver irreconocible de una chica de tan solo 17 años.

Sin embargo el examinador seguía esperando, nadie sabía muy bien a que. No paso nada. Finalmente dijo “lleven el cuerpo a mi cuarto, las pruebas se han terminado por hoy”

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