viernes, 9 de diciembre de 2011

Volver a empezar


Llegaba tarde, para variar un día de estos lo echaran del trabajo, pero no se imaginaba que ese día estaría tan cerca.
“Arthur, ven a mi despacho” dejo la puerta entreabierta y entró. Sus ojeras denotaban cansancio pero se podía apreciar que no solo era físico. “¿Si señor?” – “Siéntate un momento Arthur” – “Disculpe pero ya llego tarde al trabajo y..” – “Sobre eso quería hablarte, estamos en malos tiempos y me han pedido que …” – “Creo que si me sentaré” – “Bueno ya sabes, conozco tu disposición, pero me presionan y…” – “¿Lo entiendo, cuando tengo que llevarme las cosas?” – “Lo siento de veras Arthur, si necesitas lo...” – “Ha sido demasiado amable conmigo señor, se que muchas veces se ha expuesto por mi y se lo agradezco, pero de verdad no quiero nada mas, no quiero deber nada mas a nadie” Fred aceptó sus palabras aun sabiendo que sí necesitaría ayuda, sobre todo ahora. Arthur se levantó, dio un paso cansado, luego otro, estiró la manos hacia la puerta y creyó haberla cogido, pero no. Eso le hizo perder el equilibrio y vio todo dar vueltas. Cayó inconsciente y por primera vez pareció descansar de verdad.

Solo oía una voz de fondo pero no podía levantarme, nada que hacer ni siquiera abrir los parpados. La verdad es que me encontraba tan bien que ni siquiera insistí. Agudice un poco y escuche las voces que oía:

“¿Es usted familiar?” – “No, soy su jefe” – “Me temo que no puedo darle a usted la mala noticia” – “¿Mala noticia? ¿Qué le ocurre a Arthur?” – “A Arthur no, a sus padres” – “Por favor dígame, no quiero que una desconocida le de más malas noticias después de lo que este joven ha pasado” – “Sus padres han muerto en una explosión, al parecer se quedo el gas abierto y una chispa…” – “Madre de Dios, no se si alegrarme o no? – “¿Perdone?” – “No piense mal, por favor. Sus padres estaban muy enfermos. Los dos. Y con las medicinas y la gente que necesitaba para cuidarlos no llegaba a fin de mes, y para colmo, hoy me han hecho despedirlo, llevaba días sin dormir, meses sin dormir bien, y me temo que años sin poder dedicarse a él mismo.”

No sabía que pensar,  o como me debería sentir, pero la verdad es que oír a Freddy hablar me tranquilizaba. Mi único conocido era un abuelo que además era mi jefe, jé, lamentable. Pero la verdad es que yo solo quería dormir y aprovecharía esta oportunidad para hacerlo.

“Veintiséis horas ha dormido, increíble, parecía como si no hubiese dormido hace lustros” – “Y no estarían del todo equivocadas” Ambas enfermeras dieron un saltito con cara de susto y eso me hizo reír, mas de lo que yo esperaba y mucho mas sonoro de lo que pensaba que estaba riendo” La cara de las mujeres se tornó seria, y con cierta consternación. Al final una de ellas tragó saliva: “Sus padres…” Claro después de todo si llevaba aquí un día todo el mundo conocería los rumores ”Sus padres …” Le ahorre pasar el mal trago “Lo se, están muertos” No se si fue el hecho de que lo supiera o la serenidad con que lo dije pero se volvieron a sorprender. “Se lo oí decir anoche a la doctora, pero yo ni siquiera podía abrir los ojos así que…”

La enfermerá empezó otra vez a ponerse sería pero Arthur la ignoró, se desvistió delante de ellas sin que nadie se sorprendiera de nada, busco su ropa encima de la silla,se vistió y se fue. Pensaron que él volvería, pero Arthur desapareció. Por fin era libre, no estaba atado a nada: trabajo, amigos, familia, así que hizo lo que siempre había deseado… algo que antes no podía, porque estaba atado a una vida de servidumbre. Así fue como Arthur no solo fue el día que mejor había dormido, sino que convirtió el peor día que una persona podía experimentar, en la mejor de toda su vida.

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