viernes, 9 de diciembre de 2011

Avalancha de relatos cortos

Hola, igual se han fijado que he publicado muy seguido las tres ultimas historias, y es que escribirlas es fácil pero sacar tiempo para pasarlas a ordenador no tanto. He abierto otro tema nuevo aparte de la saga mágica y es hisotiras extra-añas. Se que esta mal escrito pero me gustó como quedó, así que decidí dejarlo tal cual.
Resumiendo, que al final la saga mágica si puede que sean relatos que estén relacionados entre sí, si consigo bastantes fragmentos y si os gustan, igual me animo ha hacer un relato mucho mas largo, pero para eso pasarán lustros... o más ^^

Con esta masa de palabros me despido, un saludo

Brujos con piel de humanos


No es que fuese bella, pero tenía una belleza salvaje, natural, que por lo visto solo yo apreciaba; Sin embargo era el único del pueblo que ignoraba algo de ella, solo oía susurros del estilo: -Es una bruja- o –Lo ha hechizado-. Por lo visto yo también era ignorado, casi tratado como un invitado molesto, así que no me dejaba ver por los lugares públicos a menos claro que fuese necesario.

Al fina un día sucedió: había un revuelo, un grupo o mas bien un corro de gente furiosa, hostigando a la joven, aquello terminaría en tragedia, ya lo había visto antes, se empezaba por gritar, luego por hacer amenazas y absurdas acusaciones, luego alguien tiraba una piedra y terminaba muerta y apaleada.

-Que ocurre aquí- Finalmente pude decir. –Bruja, es una bruja, ha hechizado a mi hijo y ahora se muere.- escupió la mujer-¡no es cierto, tiene neumonía, yo solo quería ayudar!-.-bruja- gritaban

Al intentar defenderla también me acusaron a mi, decían que me había hechizado. No pude más, tuve que actuar: grite unas palabras que nadie más de allí sabía pronunciar y todos quedaron mudos, quietos y aterrorizados –Yo soy el brujo, y ella es la que esta hechizada, y el que ose tocarla morirá terriblemente-. Al parecer la única que no estaba asustada era la supuesta bruja, le tendí mi mano, ella la cogió y sentí que tenía potencial, nos fuimos.

Por cierto, esa chica, que poco después fue mi esposa, se llamaba Scarlat.

Volver a empezar


Llegaba tarde, para variar un día de estos lo echaran del trabajo, pero no se imaginaba que ese día estaría tan cerca.
“Arthur, ven a mi despacho” dejo la puerta entreabierta y entró. Sus ojeras denotaban cansancio pero se podía apreciar que no solo era físico. “¿Si señor?” – “Siéntate un momento Arthur” – “Disculpe pero ya llego tarde al trabajo y..” – “Sobre eso quería hablarte, estamos en malos tiempos y me han pedido que …” – “Creo que si me sentaré” – “Bueno ya sabes, conozco tu disposición, pero me presionan y…” – “¿Lo entiendo, cuando tengo que llevarme las cosas?” – “Lo siento de veras Arthur, si necesitas lo...” – “Ha sido demasiado amable conmigo señor, se que muchas veces se ha expuesto por mi y se lo agradezco, pero de verdad no quiero nada mas, no quiero deber nada mas a nadie” Fred aceptó sus palabras aun sabiendo que sí necesitaría ayuda, sobre todo ahora. Arthur se levantó, dio un paso cansado, luego otro, estiró la manos hacia la puerta y creyó haberla cogido, pero no. Eso le hizo perder el equilibrio y vio todo dar vueltas. Cayó inconsciente y por primera vez pareció descansar de verdad.

Solo oía una voz de fondo pero no podía levantarme, nada que hacer ni siquiera abrir los parpados. La verdad es que me encontraba tan bien que ni siquiera insistí. Agudice un poco y escuche las voces que oía:

“¿Es usted familiar?” – “No, soy su jefe” – “Me temo que no puedo darle a usted la mala noticia” – “¿Mala noticia? ¿Qué le ocurre a Arthur?” – “A Arthur no, a sus padres” – “Por favor dígame, no quiero que una desconocida le de más malas noticias después de lo que este joven ha pasado” – “Sus padres han muerto en una explosión, al parecer se quedo el gas abierto y una chispa…” – “Madre de Dios, no se si alegrarme o no? – “¿Perdone?” – “No piense mal, por favor. Sus padres estaban muy enfermos. Los dos. Y con las medicinas y la gente que necesitaba para cuidarlos no llegaba a fin de mes, y para colmo, hoy me han hecho despedirlo, llevaba días sin dormir, meses sin dormir bien, y me temo que años sin poder dedicarse a él mismo.”

No sabía que pensar,  o como me debería sentir, pero la verdad es que oír a Freddy hablar me tranquilizaba. Mi único conocido era un abuelo que además era mi jefe, jé, lamentable. Pero la verdad es que yo solo quería dormir y aprovecharía esta oportunidad para hacerlo.

“Veintiséis horas ha dormido, increíble, parecía como si no hubiese dormido hace lustros” – “Y no estarían del todo equivocadas” Ambas enfermeras dieron un saltito con cara de susto y eso me hizo reír, mas de lo que yo esperaba y mucho mas sonoro de lo que pensaba que estaba riendo” La cara de las mujeres se tornó seria, y con cierta consternación. Al final una de ellas tragó saliva: “Sus padres…” Claro después de todo si llevaba aquí un día todo el mundo conocería los rumores ”Sus padres …” Le ahorre pasar el mal trago “Lo se, están muertos” No se si fue el hecho de que lo supiera o la serenidad con que lo dije pero se volvieron a sorprender. “Se lo oí decir anoche a la doctora, pero yo ni siquiera podía abrir los ojos así que…”

La enfermerá empezó otra vez a ponerse sería pero Arthur la ignoró, se desvistió delante de ellas sin que nadie se sorprendiera de nada, busco su ropa encima de la silla,se vistió y se fue. Pensaron que él volvería, pero Arthur desapareció. Por fin era libre, no estaba atado a nada: trabajo, amigos, familia, así que hizo lo que siempre había deseado… algo que antes no podía, porque estaba atado a una vida de servidumbre. Así fue como Arthur no solo fue el día que mejor había dormido, sino que convirtió el peor día que una persona podía experimentar, en la mejor de toda su vida.

martes, 6 de diciembre de 2011

La bruja del pelo arcoiris: Origen

Llegó el turno de la joven maga, nadie esperaba que la más débil de clase llegase a completar siquiera la pelea, pero el examinador se acercó y le susurró algo al oído. La joven preguntó incrédula si lo decía en serio a lo que le respondió que sí. El profesor que lucharía con ella miró con desconfianza.

Era un poco ilógico que le pusieran al maestro más fuerte de todos contra la alumna con menos aptitudes de combate. Sin embargo era también una motivación para la flaca y pequeña hechicera, pues el hombre que tenia en frente era el hombre que le había hecho la vida imposible desde el primer día que llegó allí.

Finalmente los duelistas se colocaron en posición, pero la muchacha con pintas de ratón de biblioteca sin gafas y con el pelo recogido en una coleta no parecía la misma persona. También su expresión había cambiado y eso le dio la emoción que reclamaba un duelo.

El examinador dio la orden  de que empezaran, el maestro debía dejar que el alumno atacara primero, así exhibiría su máximo poder, luego analizando la resolución de cada uno en el duelo le darían el visto bueno o no. Nadie esperaba que un alumno ganara a un maestro.

La joven juntó sus manos estirando sus brazos hacia delante y empezó a murmurar algo; La gente partió en risas, y era normal, solo recitaban hechizos cuando se aprendía, porque así resultaba mas fácil. Como resultado de los mas de quince segundos de murmullos una bolita de fuego salió rápida de sus manos, al profesor casi le pilló desprevenido pero levantó a tiempo un escudo. La bolita dio una gigantesca explosión, y antes de que el maestro se reincorporara, la chica atravesó veloz la cortina de humo, apuntando con los dedos juntos al cuello.
“Viento” identificó el profesor y apenas lo  esquivó, salto la muchacha hacia atrás y movió la mano como si la llevara mojada. Unas gotas cayeron al suelo y nada mas tocar el suelo pinchos de hielo amenazaron al profesor, levantó un muro de tierra que pararon mas o menos el ataque, pero a su espalda ya se estaban levantado pinchos de tierra, golpearon al maestro y gritó.

Una mole de piedra creció donde estaba el profesor, ya no se estaba conteniendo había dejado que una niñita lo provocara hasta aquel punto. La forma final de las rocas fue un gólem, uno gigante, que nada mas formarse aplastó con la mano a la impresionada muchacha. El profesor se dio cuenta de lo que había hecho y levantó la mano despacio como si esperará que la joven hubiese huido de aquel ataque, pero en aquel surco había un montón de carne aplastada y un charco de sangre alrededor. La imagen recordaba a cuando aplastas a una mosca.

La gente que hasta ahora habían estado absortos en el combate, habían pasado de la emoción al horror y al asco, ante el cadáver irreconocible de una chica de tan solo 17 años.

Sin embargo el examinador seguía esperando, nadie sabía muy bien a que. No paso nada. Finalmente dijo “lleven el cuerpo a mi cuarto, las pruebas se han terminado por hoy”