Los guardias enseguida sospecharon, se parecía a un humano pero era obvio que su comportamiento no coincidía, sin embargo la guadaña que portaba era el peor de los presagios, cuando le echaron el alto, sus peores temores se confirmaron, era el espantapájaros.
Se decía de él que fue un mago muy poderoso y oscuro, y que uno de los guardianes destruyó su cuerpo, y su alma se conservo intacta en un espantapájaros, pero debido a ello, cada día que pasaba perdía la poca humanidad que una vez pudo tener.
Cuando mostró su verdadera forma todos en un radio de 2 pasos se convirtieron en carne picada. Casi de inmediato una de las tenientes apareció ante él. El espantapájaros se preguntó si sería la de fuego o la de hielo, sin embargo cuando atacó con haces arcanas, lo desconcertó por un momento. Tres enemigos recapacitó, en lugar de dos…
Eso lo cambia todo, más o menos, pensó para él.
Las piernas de madera se movían con soltura y su guadaña se agitó, de esta salió un corte de aire que rasgó el suelo, y la joven teniente esquivó por poco; cuando se dispuso al siguiente ataque con su guadaña, una gran bola de fuego y un bloque de hielo, uno por cada lado, aplastó al muñeco.
Una gran nube, en parte de polvo y en parte de vapor de agua surgió como resultado, y las dos jóvenes tenientes, hielo y fuego, aparecieron en escena, colocándose en formación en los flancos de arcano.
Casi cuando la nube se disolvió, la joven teniente arcano, de nombre desconocido, se perdió en un vórtex negro y desapareció. Había eliminado a una de las poderosas tenientes y ninguna de las dos restantes sabia ni cuando ni como. Mientras Hielo seguía asombrada sin entender la magia que acababa de presenciar, fuego atacó con una gran bola de fuego al muñeco diabólico.
El ser maligno se puso la guadaña en el hombro y corto la increíble bola de fuego, ni le rozo una llama al muñeco de paja. Antes de que pudieran reaccionar éste lanzo la guadaña al aire y ambas miraron la guadaña, el mago sin humanidad junto las manos, ramas en este caso y como la primera vez todo a su alrededor fue hecho trizas, con la diferencia de que esta vez el alcance era al menos de cincuenta pies de radio. Ahora al siniestro espantapájaros solo le rodeaban escombros, polvo, un bloque de hielo lleno de muescas, donde se encontraba hielo y una flamígera teniente convertida toda en llamas. Antes siquiera de que se pudieran recuperar Hielo desapareció como hizo Arcano en un vórtex y Fuego comprendió que fuese lo que fuese esa magia necesitaba que el objetivo estuviese quieto, debido a su naturaleza flameante, nunca estaba quieta, y por eso la había reservado para el final. La llameante teniente desapareció para aparecer a un palmo del temible mago, lanzo un puñetazo a su cara pero no paso nada, la paja no ardió, danzo ella, danzo él con su guadaña y en la primera abertura volvió a lanzar otro golpe, se hundió su mano en la paja que formaba el pecho pero no ardió y ambos se sorprendieron, dentro de ese muñeco había algo vivo algo que le mantenía con vida, lo agarro y lo sacó, era un cuervo, inmediatamente después de sacarlo el espantapájaros cayó inerte al suelo.
El cuervo graznaba, chillaba, se veía el miedo reflejado en sus ojos, Fuego no dudó, el pájaro se asó en décimas de segundo. La historia aunque curiosa era incierta, no se transformo en un espantapájaros, se adueño del cuerpo de un cuervo.
Caminó hacia el castillo, pero vio con el rabillo del ojo su trofeo, la magnifica arma del oscuro mago, parecía una guadaña pero entrañaba mas misterios dentro de ella.
Se acercó y la cogió y pudo leer en el mango una inscripción en un idioma antiguo, que tradujo en voz alta como: “siempre gano, nunca muero”. En ese instante se dio cuenta de que había perdido la batalla, había cancelado su hechizo ígneo por lo que ya no tenia llamas rodeándola y se había quedado quieta leyendo la inscripción. Fuego desapareció y la guadaña se clavó en el suelo, un cuervo descendió del árbol y se poso en el mango, y graznó, aunque muchos dirían que rió.
Salu2 Feliz Halloween

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